Y de súbito te ves frente a unos labios entreabiertos, acariciando unos nudillos pálidos y te das cuenta que lo que sientes es cercano a la muerte. Estás muriendo sí. Te mueres y sientes tanto calor que comienzas a dudar si la fiebre está subiendo. Escuchas los huesos crujir y la piel se convierte en papel de lija. Toda caricia hace que los vellos de tu cuerpo se parezcan a alambres que reaccionan a una extraña electricidad que no puedes ver pero sí tocar, sentir y oler. Aprovecha y saboréalo porque a cada segundo que pasa y se convierte en milésima te das cuenta de que no va a ser para siempre. La verdad es que seguramente estes muriendo y oh dulce llamada hacia la muerte! estoy enganchado a tu sonido.martes, 18 de mayo de 2010
Sex on fire
Y de súbito te ves frente a unos labios entreabiertos, acariciando unos nudillos pálidos y te das cuenta que lo que sientes es cercano a la muerte. Estás muriendo sí. Te mueres y sientes tanto calor que comienzas a dudar si la fiebre está subiendo. Escuchas los huesos crujir y la piel se convierte en papel de lija. Toda caricia hace que los vellos de tu cuerpo se parezcan a alambres que reaccionan a una extraña electricidad que no puedes ver pero sí tocar, sentir y oler. Aprovecha y saboréalo porque a cada segundo que pasa y se convierte en milésima te das cuenta de que no va a ser para siempre. La verdad es que seguramente estes muriendo y oh dulce llamada hacia la muerte! estoy enganchado a tu sonido.
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