viernes, 30 de abril de 2010

Helado de limón


No pude convertirme en nada: ni en bueno ni en malo, ni en un sinvergüenza ni en un hombre honesto, ni en héroe ni en insecto. Y ahora estoy alargando mis días en mi esquina, torturándome con el amargo e inútil consuelo de que un hombre inteligente no puede convertirse seriamente en nada; de que tan sólo un idiota puede convertirse en algo.

Fiodor Dostoievski,
Memorias del subsuelo.

No te conviertas en nada. Sé tú mismo.

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